La Gomera

La Niebla y la Doncella en La Gomera

Tras el sugerente título de La Niebla y la Doncella se encuentra una de las más entretenidas novelas policíacas de Lorenzo Silva, y también su correspondiente adaptación cinematográfica que se ha estrenado hace algunas semanas. Ambas se desarrollan en un paisaje tan particular como el de la isla de La Gomera, que no solo adorna la trama, sino que la afecta, y por eso me permito hablar sobre ellas en este blog.

La crítica personal

Libro La Niebla y la DoncellaEl libro pertenece a la serie de Bevilacqua y Chamorro que, para quien no los conozca, podrían ser algo así como los Holmes y Watson de la literatura contemporánea española si no fuera porque el barniz de la Unidad Central de la Guardia Civil le da a sus investigaciones un aspecto demasiado real para el género. El sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro trabajan en la famosa UCO, que tan a menudo escuchamos en los medios destapando los casos más complejos o polémicos, y ya han protagonizado nueve libros, incluidos, por ejemplo, un Premio Nadal por El Alquimista Impaciente y un Premio Planeta por La Marca del Meridiano.

En La Niebla y la Doncella, la pareja de Guardias Civiles viaja hasta la isla de La Gomera para resolver un caso que lleva tres años estancado: el asesinato de un joven y la supuesta implicación de un político local en el crimen. Para ello se les une la cabo Ruth Salgado, destinada en Canarias, que se convierte en la tercera protagonista del relato y, sobre todo, de la película.

Película La Niebla y la DoncellaEn el libro, como en toda la serie, las peculiares reflexiones de Bevilacqua, ya sea en monólogos internos como en sus antológicas conversaciones con Chamorro, se entremezclan brillantemente con la acción de la investigación y la presentación de personajes que van desde la clase alta local a los bajos fondos. La trama tiene las suficientes dosis de intriga, humor y drama para mantener el interés de principio a fin. Otra cosa es la película.

Tras la gran decepción sufrida con la adaptación al cine de El Guardián Invisible, fui a ver La Niebla y la Doncella sujetando las expectativas, y aunque en este caso consigue salvar los muebles haciendo una película al menos entretenida, sufre del problema de casi todas las adaptaciones: la imposibilidad de meter todo lo que conlleva una novela policíaca en 100 minutos de metraje. Es por esto que muchas escenas y diálogos resultan forzados y la secuencia de revelaciones y explicaciones son insuficientes para entender la resolución del caso.

El reparto está lleno de estrellas nacionales, pero con actuaciones que me parecen desiguales: me resulta difícil ver a Quim Gutiérrez como Bevilacqua y Roberto del Álamo resulta poco creíble en su papel de capitán de la guardia civil. Sin embargo, Aura Garrido hace de una genial Chamorro aunque reduzca su protagonismo en favor de una gran Verónica Echegui en el papel de la cabo Salgado.

El escenario de La Gomera

Resolver un caso en La Gomera por fuerza tiene que ser distinto a resolverlo en Madrid. Por eso el entorno insular, claustrofóbico o bucólico según el ánimo del que viene de fuera, aporta un elemento indispensable para el desarrollo de la trama y el comportamiento de los personajes.

El escenario reducido y “aislado”, la influencia de los políticos locales, la situación de los extranjeros afincados en la isla que ya no son de allí ni de aquí, el desarrollo turístico, los ninis sin perspectiva de futuro en la isla, la dependencia de Tenerife para la investigación o incluso para la delincuencia… Todo ello aporta su influencia en el relato policíaco.

La única ventaja de la película sobre el libro reside en su propio formato que permite mostrar en todo su esplendor los maravillosos paisajes de La Gomera: Los acantilados de vértigo, las playas de arena negra, los pequeños pueblos y villas… Las carreteras sinuosas que discurren entre los barrancos de la isla sirven para mostrar los coches de la guardia civil como si de un anuncio de automóviles se tratara, y la niebla que da título al libro no es otra que la que se cierne sobre los tupidos bosques de laurisilva en el Parque Nacional de Garajonay, en el punto central y más elevado de la isla.

Todo esto que en la novela es descrito con la concisión que requiere el ritmo de la trama, en la película es mostrado ampliamente a vista de dron para asegurar unas magníficas imágenes y la satisfacción de la consejería de turismo.

Además de La Gomera, aparecen brevemente algunas tomas reconocibles de Santa Cruz de Tenerife, y sin embargo, debido a esa necesidad de recorte y condensación del cine, se eliminan algunas escenas bajo la estrellas de la isla de La Palma que en la novela aportan más a la descripción de los personajes que al desarrollo del argumento.

En definitiva La Niebla y la Doncella es un buen libro para engancharse y una película para regalarse con los paisajes de La Gomera.

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