terminar un libro

Todo lo que hay que hacer para terminar un libro

No hace mucho me dijeron que un viejo escritor consagrado había asegurado que ya no escribía libros para el publico, sino por el placer de escribirlos. “¿Y por qué los publica?”, le preguntaron, “Porque si no, no los acabaría nunca”, contestó él. Lo que no dijo es que para terminar un libro hace falta más que escribir.

Terminar un libro - Viajeros InfrecuentesCuesta dar por terminado un libro porque siempre (lo digo como si hubiera escrito una docena) hay algo más que añadir, retocar, o suprimir (reconozco que al libro de Viajeros Infrecuentes le he añadido un relato in extremis), pero llega un momento en que le has dado tantas vueltas a la historia, que corres el riesgo de que se te marean los personajes. Entonces le pones punto final y ya está, ya tienes tu libro, y lo que te pide el cuerpo es bajar al portal y empezar a vender los folios al peso a todos los vecinos, pero no, aún queda mucho por hacer para terminar un libro:

El embellecimiento

Imaginaos a esa madre que espera visita y barre y limpia hasta sacar brillo al pladur, ahueca los cojines del salón, y mientras los invitados tocan al timbre, peina al niño aplastándole el remolino con saliva… Pues igual: ya que escribes un libro y vas a invitar a la gente a leerlo, por lo menos esfuérzate en ponerlo bonito. Lo que diferencia un libro de unos apuntes o unos simples papelajos, es la forma de presentarlo.

La corrección:

Puede que seas muy minucioso y hasta que ganaras los concursos de ortografía del colegio, pero seguro que algún fallo se te escapa. Tal vez solo sea porque no te acostumbras a las últimas reglas de la Academia y le hayas puesto tilde a ese solo. O tal vez no sepas poner las comillas «así» en lugar de “asá”.  Pero el caso es que vas a tener fallos, y si no quieres reconocerlo, echa la culpa al corrector. Por eso es bueno contar con un experto que lo lea con la minuciosidad de un joyero, palabra por palabra, para señalar imperfecciones: errores tipográficos, signos de puntuación, palabras repetidas, abuso de adverbios en un mismo párrafo, o incluso cambiarle el nombre a un personaje (sí, me ha pasado).

La maquetación:

terminar un libro - Viajeros Infrecuentes¿Sabéis lo que es una sangría alemana? A mi se me ocurrían muchos chistes que incluían cerveza y salchichas, pero no los voy a hacer. Resulta que es un tipo de párrafo en el que se omite el espacio previo a la primera línea, y queda bien en los inicios de capítulo. Vamos que la sangría alemana consiste en que la sangría no existe. Era de esperar ¿eh? También os podéis ahorrar los chistes.

Pero a lo que iba: las sangrías, los inicios de capítulos, los títulos, los espacios entre líneas y párrafos, los diálogos. Todo eso hay que tenerlo en cuenta, y luego adaptarlo a un archivo digital, o dos, para que todo navegue como tiene que navegar, y que se vea bien y profesional. Para eso, o hay que saber y echarle mucho tiempo, o contar con ayuda profesional.

La portada:

Ya contábamos la semana pasada que, junto con la sinopsis, la portada es elemento principal para atraer la atención de un lector. Con esa presión tienes que pensar bien qué quieres y, asumiendo que no sabes dibujar la o con un canuto, buscar a alguien que lo plasme en un diseño. Para vuestra información, en este punto estoy en medio del sondeo para elegir portada. A ver si la puedo presentar en los próximos días.

La burocracia de un libro

¿Y qué hay de todas esas páginas a las que nunca prestamos atención pero hay que poner? Me refiero a los créditos, los textos legales, o esa advertencia de que todos los personajes son inventados y de verdad, de verdad, que no te has inspirado en la portera de tu edificio. He estado muy tentado de poner que “cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad”, pero me ha podido la prudencia.

El registro intelectual:

En teoría cualquier obra está protegida de oficio por la ley, incluirla en el registro de la propiedad intelectual solo es una ayuda en caso de que tengas que defender tu autoría. Vamos, que no es obligatorio y te puedes saltar perfectamente el proceso y el coste. Al fin y al cabo uno piensa “quién te va a plagiar a ti, alma de cántaro, ya te gustaría…”, pero ¿y si por esas cosas de la vida aparece uno de tus relatos, qué se yo, en un libro de Ana Rosa? o peor, en una canción de Shakira ¿te vas a arriesgar? Por no hablar de la ilusión que hace estar registrado como “autor” en algún sitio.

El ISBN:

El ISBN es como la matrícula del libro, sin él no te dejan circular. Lo necesitas y debes solicitar más de uno dependiendo de dónde lo vayas a publicar, si es digital y/o físico, si es en una sola plataforma o en muchas. Al final hay que comprarlo (sí, sí, se compra, llamémosle “impuesto de matriculación”) y si lo quieres con datos enriquecidos (cómo no lo voy a querer, para mi niño todo lo mejor), pues cuesta el doble.

 

Todo esto hay que hacer, entre otras cosas, para terminar un libro, y ni siquiera he entrado en los intríngulis de las plataformas digitales o la impresión. Os lo cuento para deciros a los que me preguntáis que cuándo sale el libro, que aún hay cosas por hacer, y que más prisa tengo yo, pero hay que hacerlo bien y aprender en el proceso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.