vistas de Palma de Mallorca desde castillo de Bellver

La ciudad antes conocida como Palma de Mallorca

Es la tercera vez que visito Palma de Mallorca, que sigue estando en Mallorca pero ahora se llama solo Palma, sin apellidos, como las grandes artistas. El caso es que mis visitas anteriores coincidieron con un viaje de fin de curso y un cumpleaños múltiple, por lo que mi experiencia en la isla siempre ha sido más festiva que cultural.

En esta ocasión he intentado resarcirme visitando la ciudad de Palma (ya sabéis, de Mallorca) más a conciencia, y por eso puedo permitirme algunos apuntes en sentido centrífugo desde dentro hacia afuera.

La Catedral de Palma

Es la gran joya de Palma, el centro que atrae todas las miradas desde el siglo XIII, sobre todo de los que llegan por mar, porque al contrario de muchas otras catedrales encerradas en cascos históricos, la de Palma parece hecha para ser admirada desde la distancia en medio de la bahía y reflejada en el mar. O en el lago artificial que propuso Joan Miró para no perder el efecto cuando se construyó la autovía de la costa.

Palma de Mallorca Catedral interiorLas Baleares son una tierra de grandes emprendedores turísticos que han sabido explotar los recursos de las islas, por eso me extrañó no ver un ejército de actrices ataviadas con bolso, blusa de lunares y media melena, que por un módico precio se ofrecieran a interrumpir las fotos de los turistas en las puertas de la catedral.

No se me ocurre manera más fácil de lograr que cualquier turista se sienta reina, aunque sea emérita, por un día. Como no es el caso, no queda otra que admirar la gran fachada del gótico levantino, que es como el gótico de siempre pero en amplio y austero.

Para amplio, el interior, que dan ganas de montar festivales entre columna y columna, nada que ver con otras abigarradas catedrales que parece que no cabe ni el obispo. Estad atentos a los horarios, porque nosotros entramos al tercer intento, y aunque hay que pagar entrada a precio turístico merece la pena si se tiene interés en la arquitectura o en descubrir los destacados que compiten por el protagonismo y número de selfies: el mayor rosetón gótico de Europa, el baldaquino que le hizo Gaudí al señor obispo o la moderna capilla de Barceló que parece un escenario de teatro surrealista.

El Palacio de la Almudaina

Frente a la catedral, visitamos el elegante palacio que, por si no lo habéis adivinado por su nombre, es de origen árabe. Y pudimos verlo porque abre hasta tarde y además ciertos días a ciertas horas es gratis para los ciudadanos de la UE (y esta es la pista más útil que encontraréis en esta entrada).

Palma de Mallorca Palacio de la AlmudainaNuestro tour exprés nos llevó por todas sus salas, las que conservan el árido estilo medieval y las que se han reformado y decorado con todo lujo para dar cabida a recepciones oficiales de los actuales reyes y demás autoridades.

¿Lo mejor? El patio central desde el que se ven las torres de la Catedral, la capilla de Santa Ana, o la magnífica terraza al Mediterráneo que ya quisieran los mejores hoteles de Mallorca.

El casco histórico

Palma de Mallorca Casco históricoPrecisamente la posición estratégica de Mallorca en el Mediterráneo propició que todo el que fue alguien en los libros de historia pasara por allí en algún momento. Los fenicios, los romanos, los árabes, los aragoneses y castellanos…

El resultado (además de un lío de nombres que, como veis, dura hasta hoy), es un enorme casco histórico -uno de los mayores de España- con vestigios de todos ellos a la vuelta de cada esquina. Es fácil y recomendable perderse, aunque afortunadamente nosotros contábamos con una buena guía local que nos rescataba de los callejones sin salida.

Entre los destacados están el edificio del Ayuntamiento en la Plaza de Cort, el enorme y amplio edificio de la Lonja, los baños árabes, o cualquiera de las iglesias, o rincones como el que forman la Biblioteca de Babel y un par de bares tras la iglesia de San Miquel y que han pasado a formar parte de mis postales con encanto.

El Castillo de Bellver

Sobre una colina no muy lejos del centro de Palma -aunque no recomiendo hacer el camino andando- se encuentra un castillo medieval de planta circular que parece sacado de novelas de fantasía.

alma de Mallorca Castillo de BellverLo tiene todo, sus murallas, sus grandes portones, su foso, su patio de armas y su torreón. Y además alberga el museo de historia de la ciudad. Una visita interesante para conocer la evolución de Palma (incluso de cuando era Palma de Mallorca) con planos de cada época desde la prehistoria a la actualidad, cronologías de acontecimientos importantes y detalles históricos

Pero lo mejor del Castillo son las vistas hacia la ciudad de Palma y la bahía, las mismas que veía Jovellanos durante su encierro en el castillo, algo que también se cuenta en varias salas del museo.

Cala Major y El Molinar

Por esas cosas de la gestión hotelera y la inestimable ayuda de nuestra amiga, tuvimos oportunidad de ver y disfrutar de dos barrios, distritos, zonas o como quieran llamarse, en las afueras de la ciudad.

Palma de Mallorca Cala MajorDe un lado, Cala Major es el epicentro del turismo de playa y piscina de la capital, con la particularidad de que entre sus vecinos veraniegos se suele encontrar la familia real en el Palacio de Marivent. Os lo cuento porque desde hace poco el palacio abre sus puertas al público para que se puedan visitar los jardines y las esculturas de Miró que lo pueblan.

Del otro lado el Barrio del Molinar, repleto de los antiguos molinos que le dan nombre, tiene toda la pinta de convertirse en el nuevo sitio de moda gracias a su paseo marítimo, sus playas y sus vecinos.

A todo esto, y unas cuantas horas de sol, es a lo que nos dio tiempo durante tres días en Palma. No en la isla de La Palma, ni en Las Palmas de Gran Canaria. En Palma. De Mallorca.

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