Portada del libro Viajeros Infrecuentes

Cómo elegir la portada del libro

¡Atención! ¡Atención! Momento cumbre en la preparación de Viajeros Infrecuentes: la presentación en sociedad de la portada del libro. Si este blog tuviera la opción de fuegos artificiales, este sería un buen momento.

“Nunca juzgues un libro por su cubierta”, dicen los ingleses, pero la realidad es que un alto porcentaje de lectores escogen los libros que leen por su portada. Puede parecer una decisión un poco frívola y superficial, pero si la mente de gran parte de la población no funcionara así, Mujeres y Hombres y Viceversa no seguiría en antena. Por eso cuesta tanto decidirse por una. Ya lo venía avisando las últimas semanas: encontrar la portada ha sido una de las cosas más complicadas. Por si tenéis curiosidad en el proceso, o si os pasa lo mismo con vuestro propio libro, os resumo los pasos que he seguido yo:

Piensa cómo quieres que sea la portada del libro

Portadas de libroParece un paso básico, lo sé, pero tiene más miga de lo que uno cree. Todo ese montón de palabras que te ha llevado un año agrupar y ordenar para formar tu historia va a tener una cara con la que será identificada por los demás. Es una decisión trascendental como la de escoger la camisa o la orientación del flequillo cuando te vas a hacer la foto del DNI.

Por eso tienes que empezar por pensar qué cara quieres que tenga tu libro. Una buena forma de inspirarte es recorrer librerías echando un vistazo a los libros que más te llaman la atención a primera vista (podemos llamarlo una putivuelta literaria). Yo les hice fotos para luego analizar qué es lo que me gustaba de ellos: estilos, colores, tipografías, elementos…

No temas consultar a todo el que se te ocurra que pueda tener conocimientos de diseño. No quiere decir que tengas que seguir sus recomendaciones (en ocasiones no hay nada más satisfactorio que pedir consejo a alguien para luego no hacerle caso), pero pueden darte ideas valiosas o ayudarte a ordenar las tuyas y orientarte en qué es más fácil o difícil de elaborar. Yo consulté con mi amiga la rubia, mi primo el fotógrafo, y mi excompañero el ilustrador, que me ayudaron a hacerme una idea de por dónde tirar.

Hazlo tú mismo (hasta que veas que no)

El arte de escribir no tiene porqué ser incompatible con el de diseñar. Si eres un virtuoso del diseño o la ilustración, este es tu momento para brillar y que digan “qué completo es este chico”. Como esos directores de cine que además de dirigir escriben en el guión y componen de música pero luego no les dan ni un Goya por repelentes.

Existen un montón de programas de diseño que te facilitan la tarea (Pixlr, Canva, la versión fácil Photoshop, etc.), y un montón de imágenes -gratuitas o no- que puedes utilizar para componer una buena portada de libro (En Pixabay, Flicker, iStock, Getty…). Hasta el propio servicio de publicación de Amazon te ofrece un creador de portadas. Es probable que todas ellas te parezcan folletines románticos o panfletos de los que reparten los Testigos de Jehová, pero con un poco de maña seguro que puedes sacar algo aceptable ¡Al menos como borrador!

Haz un briefing para que te lo haga otro

Un briefing es una de esas palabras que se utilizan en el mundo de la publicidad para que todo parezca más estupendo de lo que es (¿en qué, si no, consiste la publicidad?), pero viene a ser algo tan sencillo como explicar lo que quieres. Eso sí, tienes que hacerlo minuciosamente: describe en qué consiste el libro, a qué género pertenece, haz una lista de los personajes protagonistas, los escenarios o los elementos más relevantes. Explica de antemano qué ideas o estilos has pensado y qué requisitos básico le pides a la portada. Estos últimos ya te los adelanto yo: que sea atractiva, llamativa, sugerente, pero que al mismo tiempo sea legible y sencilla.

Diseñar portada de libroSé consciente de que lo más probable es que cuando recibas las propuestas de un diseñador (a ser posible más de una) no coincidirán exactamente con lo que tenías en mente. Es como cuando te leíste aquel libro de vampiros y en el cine le pusieron la cara de Tom Cruise, o como cuando le pusieron voz de pito a Tintín (sospecho que estos son comentarios viejunos). Pero una vez te has familiarizado con las propuestas, propón sin miedo pero con detalle los cambios con los que te sentirías más a gusto. Por lo que más quieras, nunca, repito, nunca, les digas simplemente “dale un vuelta”. El colectivo de diseñadores te lo agradecerá.

Haz un sondeo

A no ser que tengas muy claro qué portada quieres, ponte en plan metroscópico y selecciona a un grupo reducido de amigos y conocidos para mostrarles las opciones, como si fuera un test de mercado de refrescos de sabores. Pero ojo, maneja las respuestas con cuidado, recuerda que la Cherry Coke pasó uno de esos tests. El concepto de “grupo reducido” es importante porque pronto descubrirás que todo el mundo tiene una opinión diferente, pero no importa tanto la opción que escojan, como el por qué de la elección. Imagina que alguien te dice que prefiere una portada porque le recuerda a los libros infantiles que leía de pequeño y tú quieres publicar una historia de sexo tórrido… Algo falla.

Comprueba cómo se ve

Es la parte más práctica y fundamental. No te dejes llevar solo por lo que parezca más bonito, piensa dónde se va a ver tu portada y qué aspecto va a tener. Comprueba qué portadas se ven mejor al tamaño que aparecen en las plataformas digitales, conviértelas en blanco y negro, tal como se verán en los libros digitales para verificar que siguen siendo legibles, asegúrate de que destaca en la secciones donde quieres colocar tu libro…

El resultado de Viajeros Infrecuentes

Tras seguir todos estos pasos, el resultado, la portada del libro Viajeros Infrecuentes, es esta imagen elaborada por la diseñadora Luisa Neiva para la agencia de Marketing Pixel&Roi, que a mi modo de ver cumple con todos los requisitos: destaca muy bien entre otras portadas por sus colores claros, incluso en tamaños pequeños y en blanco y negro; las siluetas utilizadas la relacionan inmediatamente con viajes alrededor del mundo, y el toque del papel arrugado remite a uno de los elementos de la trama. La pena es que entre los descartes se ha quedado alguna obra muy artística, pero ya os la enseñaré en otra ocasión.

Espero que os guste:

Portada del libro Viajeros Infrecuentes

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