La canción de Granada

Cuando el compositor mexicano Agustín Lara escribió, allá por el 1932, aquello de “Granada, tierra soñada por mí”, efectivamente sólo podía aspirar a soñarla, porque no la vio con sus propios ojos hasta más de 30 años después.

Según algunas versiones, Lara podría haberse inspirado granada-panoramica-blog-viajerosen un libro de fotografías de la ciudad que llegó a sus manos, aunque otros dicen que la idea surgió a raíz de las descripciones de un paciente granadino que compartió habitación con él cuando estuvo ingresado en un hospital de México. El caso es que el compositor juntó todo lo que le sonaba a sur de España y creó un himno hablando de raza gitana, ojos moriscos, corridas de toros, coplas, lindas mujeres y unas cuantas cosas más.

La canción, compuesta originalmente para un tenor mexicano, comenzó a hacerse muy conocida. No fue una sorpresa, porque Agustín Lara cuenta con innumerables éxitos como Solamente una vezSabor a míAmor de mis amores o Piensa en mí. Pero en el caso de Granada, comenzaron a proliferar las versiones, desde la ópera al flamenco, pasando por el cha cha cha, el rock o la música disco, hasta el punto de que algunos afirman que se trata de la canción en castellano más versionada de la historia.

Paco de Lucía, Luis Mariano, Joselito o los tres tenores son algunos de sus intérpretes más conocidos, pero también las Baccara, la orquesta de Xavier Cugat y la de Perez Prado, o incluso el ejército rojo de Moscú la interpretaron. Bing Crosby la cantó por primera vez en inglés y le siguieron nada menos que Ben E. King y el mismísimo Frank Sinatra. La última en hacerlo, también en inglés, ha sido Penélope Cruz para la película La reina de España.

Cuando Agustín Lara visitó España en 1964, le recibió el General Franco en persona como agradecimiento a todas las canciones que había dedicado a este país (El famosos chotis de Madrid, por ejemplo, también es obra del mexicano), y cuando llegó por fin a Granada recibió todo tipo de homenajes, le declararon hijo adoptivo de la ciudad, y hasta le regalaron un terrenito en Sierra Nevada.

Tras su muerte, su viuda legó los derechos de autor de la canción a la ciudad de Granada y hoy en día, al final de la calle que lleva su nombre, en el barrio del Zaidín, existe un monumento homenaje a Agustín Lara.

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