Un día en Zamora

La ventaja de Zamora es que es muy manejable. En un día da tiempo más que suficiente para admirar su casco histórico, hacerse fotos junto al Duero y dedicarse a las tapas y los vinos. O es que tal vez nosotros nos dimos mucha prisa en llegar a esta última parte.

Zamora presume de ser la capital del Románico en España y prueba de ello son su colección de iglesias que se pueden ver de forma independiente o como parte tours audioguiados. Piedra, muros anchos, ventanas estrechas y una belleza sobria muy románica y muy castellana. San Juan Bautista, Santa María la Nueva, San Ildefonso, San Isdoro, San Cirpriano, Santa Lucía, La Magdalena… casi todo el santoral tiene una iglesia románica en Zamora, a cual más monumental. Las iglesias de esta ciudad podrían llenar un libro de texto de Historia del Arte por sí solas.

Viajeros Infrecuentes - Catedral de ZamoraPero no solo las iglesias, en todo el casco histórico hay una colección de edificios que parecen un gran plató de una película medieval. En la Plaza Mayor conviven un Ayuntamiento Viejo y otro Nuevo, como los reyes en la Zarzuela. El Parador es un monumento en sí mismo -nos colamos para comprobarlo. Algunos conventos son tan majestuosos como las iglesias, y hasta El Cid tenía una casita muy bien situada, que merece la pena ver.

Todo esto lo vimos de camino a la cima del recinto amurallado, donde se encuentra la joya de la ciudad: el conjunto que forman la Catedral y el Castillo. Y aunque este último no se conserva especialmente bien, sí que permite imaginar la fortaleza que fue en su día y que, junto a las murallas de la ciudad, aún explican perfectamente por qué el asedio de Zamora duró siete meses y no una hora, como bien recoge el famoso dicho desde entonces.

Hacia el otro lado, desde la Plaza Mayor hacia abajo, nos encontramos con la Zamora modernista, con amplias calles peatonales llenas de comercios, que dan pie a callejuelas llenas de bares. Y dentro de los bares, el otro atractivo de la ciudad: una enorme degustación de pinchos y tapas entre los que el pincho moruno es el más clásico (gajes de la Historia), pero es imposible saber cuál es el más sabroso. Con una correcta organización castellana, los Zamoranos han decidido que la zona para tomar pinchos a la luz del día es la de Los Lobos, mientras que por la noche hay que adentrarse en la Calle de los Herreros donde cada bar es tanto un restaurante gourmet como un bar de copas.

Y esto es casi todo lo que se puede ver en Zamora en un día. Y el Duero, claro. El río Duero está presente como el mejor marco para todas las fotos desde los miradores de la ciudad.

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