Turismo del vino, viñedos

El turismo del vino

Entre las numerosas y diversas modalidades de turismo, aquella que propone emborrachar a los turistas tiene amplias probabilidades de triunfar. Lo saben muy bien en Salou o Magaluf, pero no hace falta llegar a los extremos, hace tiempo que también se ha popularizado un tipo de turismo alcohólico que te permite mantener la dignidad y además culturizarte.

El turismo del vino es todo beneficios, porque atrae a los viajeros hasta nuevos paisajes y pueblos tradicionalmente agrícolas y no necesariamente monumentales, pero les ofrece un aliciente indiscutible y, además, da a conocer un producto fidelizando (aún más) al cliente y promoviendo el boca a boca.

Tras mi paso por La Rioja supe que este era un campo en el que tenía que profundizar, por eso convencí a mi familia de que nuestro viaje al País Vasco debía tener parada obligatoria en La Rioja Alavesa.

Laguardia, ciudad del vino

LaguardiaHicimos base en Laguardia, que para eso es la capital vinícola de la región, y una fantástica ciudad medieval situada sobre una colina y bien amurallada, como corresponde a toda ciudad medieval que se precie. Una de las ventajas de su ubicación es que desde cualquiera de las cinco puertas de la muralla se pueden observar las vastas extensiones de viñedos que la rodean y sentirse como Angela Channing al asomarse a las puertas de Falcon Crest.

Entre los atractivos de Laguardia, además de su muralla, sus vistas y sus callejuelas estrechas, están sus dos grandes iglesias, la de San Juan, unida a la torre y la puerta que llevan su nombre; y la de Santa María de los Reyes con su destacado pórtico. También la pequeña plaza mayor con sus ayuntamientos viejo y nuevo, y su carrillón que hace danzar a un puñado de bailarines autómatas cuatro veces al día. En otra de sus plazas se encuentra el palacio del Marqués de Samaniego, ahora delegación de Hacienda, lo que son las cosas.

Bodega El Fabulista

Para el que no recuerde las clases de literatura de secundaria, Félix María de Samaniego, además de Marqués, fue uno de los principales escritores de fábulas, por eso sus descendientes han llamado a su bodega “El Fabulista” a modo de homenaje. En los bajos de los que en su día fue parte del palacio del Marqués se encuentra una de las pocas bodegas que aún permanecen dentro de las murallas de la ciudad, y que ofrece visitas y catas a los visitantes.

Vinos de El FabulistaGracias a esta visita supimos que la ciudad de Laguardia está completamente agujereada en su subsuelo, con infinidad de túneles que empezaron formando parte de la defensa de la ciudad (aprovechando los huecos que dejaba la extracción de piedra para la muralla), para luego convertirse en bodegas particulares justo debajo de cada casa.

Debió ser muy conveniente en su época, pero cuando empezaron a usar los automóviles para transportar la uva, alguien pensó muy sabiamente que el día menos pensado se les hundía el suelo y caían todos en los túneles, por eso se prohibió la circulación dentro de la ciudad y la mayoría de las bodegas que querían crecer tuvieron que salir fuera de las murallas.

No todas. El tamaño limitado y la ubicación de El Fabulista les permite mantener en activo sus depósitos y túneles y explicar a todo el que quiera visitarles cómo funciona una bodega pequeña en tiempos modernos, desde la pisa de la uva al almacenamiento del vino.

Elciego

Hotel de las bodegas Marqués de RiscalA pocos kilómetros de Laguardia se encuentra el pueblo de Elciego, más pequeño que este, pero que coincide en su ubicación sobre una colina, sus estrechas calles medievales (su equívoco nombre sin separación después del artículo…) y, sobre todo, su estrecha vinculación con el vino.

De hecho, este rincón es ya mundialmente famoso por las bodegas y el hotel de Marqués de Riscal, diseñado por Frank Ghery, una combinación de tradición y arte moderno al estilo del Guggenheim que es ya un destino turístico en sí mismo. Eso sí, el hotel, que es el que responde al diseño moderno solo se puede visitar de cerca si te alojas en él (a unos 500 euros la noche), pero se puede admirar de lejos.

Vuelta a Haro

Bodegas de vino en HaroLa ciudad de Haro se encuentra a tan solo 25 kilómetros de Laguardia, pero por estas cosas de las fronteras y la historia, no es parte de la Rioja Alavesa, sino la flamante capital de la Rioja Alta, ya perteneciente a la comunidad de La Rioja. 

En sus alrededores se concentran algunas de las bodegas más conocidas de vinos rioja como Ramón Bilbao, Muga, Marqués de Carrión o Rioja Alta. La mayoría se encuentran en el barrio del ferrocarril, no por casualidad, sino para poder transportar el vino fácilmente, y hasta allí fuimos también nosotros.

El vino de Cune

Si la última vez pude visitar las bodegas de Rioja Alta, en esta ocasión reservé una visita a las Bodegas de Cune, o mejor dicho CVNE, ya que el nombre original responde a las siglas de “Compañía Vinícola del Norte de España”. Un afortunado error en la imprenta de las etiquetas hizo modificar el nombre para la posteridad.

Aunque en esencia el proceso de elaboración del vino es el mismo en todas partes, sí que apreciamos muchas diferencias entre la pequeña bodega de El Fabulista, y la gran bodega de Cune, donde todo es a lo grande, pero sin perder el toque artesanal que requieren los vinos de mayor calidad.

Las interminables hileras de barricas, los grandes hangares sin columnas diseñados por el mismísimo Eiffel, el cementerio de vinos que alberga botellas que datan desde la Guerra Civil… y para terminar una degustación de un par de vinos para comprobar el resultado de primera mano. Desde luego una visita que merece la pena.

El turismo del vino, además de delicioso, es cultural, instructivo y entretenido. Los paisajes, sobre todo en otoño cuando los viñedos van pasando por todas las tonalidades del verde al amarillo y rojo, son como para pintarlos en acuarela; y las visitas a las bodegas son asequibles a todos tanto en precio (de 7 a 12 euros por lo general) como en conocimiento, ya que resulta interesante tanto al ignorante vinícola como al experto. Por todo esto, lo recomiendo, pero con moderación, como las autoridades.

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