Misión para Viajar a Marte

Viajar a Marte, el turismo del futuro

Viajar a Marte es el sueño de muchos científicos, pero también lo será de esos turistas a los que nuestro planeta se les empiece a quedar pequeño y quieran tomar al pie de la letra lo de “conocer otros mundos”; esos sí que serán viajeros infrecuentes. Durante estos días, una exposición en Madrid nos ayuda a conocer lo que se ha hecho y lo que queda por hacer para llegar a Marte.

Cartel en la exposición sobre viajar a MarteSegún la NASA los primeros humanos podrían viajar a Marte en la década de los 2030, siempre que se cumplan ciertas metas antes: algunas tan delicadas como enviar con éxito misiones tripuladas hacia el cinturón de asteroides, o tan prosaicas como mantener el presupuesto de la investigación espacial en lugar de dedicarlo a, por ejemplo, guerrear contra Corea del Norte.

Pero la NASA no es la única en trabajar en el proyecto: la Agencia Espacial Europea ha ampliado su presupuesto para explorar el planeta, China está estudiando la manera de realizar el trayecto en el menor tiempo posible, y el empresario Elon Musk ya ha expresado su deseo de crear estaciones espaciales privadas en Marte.

Si la tendencia continúa así, y si los futurólogos están en lo cierto, el próximo siglo viajar a Marte ya debería considerarse tan “normal” o tan azaroso como lo fueron los cruceros trasatlánticos del siglo XIX. Para entonces el turismo espacial, que ahora hace sus pinitos con esas misiones financiadas por millonarios, se habrá desarrollado ampliamente en nuestro órbita y en La Luna, y será cuestión de tiempo llevar a los primeros turistas a Marte.

Viajar a Marte, la conquista de un sueño

La ambición de viajar a Marte no es nueva. Durante estos días y hasta el 4 de marzo se puede visitar en el museo de la Fundación Telefónica de Madrid una exposición sobre el anhelo de la humanidad por conocer el planeta vecino. La muestra nos lleva a través de un recorrido histórico sobre nuestra relación con Marte, desde los primeros que se dieron cuenta de que aquel punto rojo era especial, a los que ya están trabajando para que un día pongamos por fin los pies allí.

Nuestra historia Marte ha sido de amor-odio. Casi todas las culturas antiguas identificaron el cuerpo celeste con un dios de la guerra (al fin y al cabo tiene el color de la sangre) hasta que la evolución de la Astronomía permitió reconocer que no se trataba de un dios ni una estrella, sino que podría ser un planeta similar al nuestro.

A esta conclusión le siguió otra lógica: si es tan similar, ¿por qué no iba a estar habitado por seres parecidos a nosotros? La confirmación llegó por un error de observación y traducción que confundió unos “canales” naturales con una obra artificial: si hay canales artificiales es que hay gente para construirlos.

Desde entonces se dio por sentado que algún día llegaríamos a Marte a colonizar a sus habitantes como quien llegaba a la Cochabamba en el siglo XVI. De hecho, se antojaba una misión tan sencilla que cuando se realizó un concurso para buscar maneras de contactar con vida extraterrestre, se descartó la comunicación con los marcianos por entenderse que iba a resultar demasiado fácil.

Marte no es como pensábamos

Viajar a Marte se convirtió en una meta casi idílica para el colectivo científico y el público general, hasta que llegó la literatura a crear un miedo hasta entonces desconocido ¿y si son los marcianos los que viajan primero a La Tierra y nos atacan? La Guerra de los Mundos y todas las novelas y películas que surgieron después nos metieron el miedo en el cuerpo.

Pero la verdadera decepción llegó cuando las primeras sondas espaciales, en la década de los 60, demostraron que Marte es un planeta muerto. Sin vida visible, sin señales de agua líquida o vegetación, y con una atmósfera incompatible con la vida tal y como la conocemos.

Ejemplo de colonia en MarteAfortunadamente este desengaño no acabó con el interés. Desde entonces, otras muchas sondas se han acercado hasta la órbita marciana y varias misiones se han posado sobre el planeta (por no decir aterrizar, que sería incorrecto, ni amartizar, que aún no estamos acostumbrados).

Viajar a Marte es aún un objetivo prioritario en la industria espacial, y a pesar de sus características, muchos tienen esperanzas en hacer de este planeta el plan B de la humanidad.

Cuando viajar a Marte sea una realidad, o incluso una necesidad, tendremos que acostumbrarnos a una nueva forma de vida en un planeta inhóspito, pero afortunadamente ya hay gente pensando en ello y se trabaja en proyectos de cómo podrían ser las colonias que alojarán a los humanos allí: ciudades subterráneas, jardines-vivienda, iglús unifamiliares… Los hoteles de Marte serán tan novedosos como el paisaje.

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