Resulta que la gente se vacuna para viajar. Hasta ahora yo nunca lo había hecho, creía que era cosa de gente melindrosa o de médicos sin fronteras, pero nos hemos puesto a preparar -es un decir- un viaje, y resulta que todos los conocidos que han ido antes al mismo destino se han vacunado. No es que sea yo supersticioso, pero igual que cuando te enseñan un número de la lotería y tienes que comprarlo no vaya a ser que toque y te mate el remordimiento, cuando te hacen una recomendación sanitaria habrá que seguirla, no vaya a ser que te mate el remordimiento o cualquier otra cosa.
Existe un Centro de Vacunación de Viajeros al que nos dirigía todo el mundo pero en el que te dan cita para después de la vuelta del viaje, supongo que para preguntar cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. La seguridad social no está preparada para viajeros infrecuentes. Tengo que reconocer que ha sido culpa nuestra, por falta de previsión. Hace unos días empezamos a comprobar con frustración el calendario de citas disponibles en cualquiera de los centros recomendados y no había manera. En mis discusiones imaginarias con el Ministerio de Sanidad les cantaba la canción de las rebajas de El Corte Inglés -porque no puedo quitármela de la cabeza- y les decía «Tampoco pido tantooo» y ellos me contestaban con las rebajas del año pasado «Te lo mereeeces, y lo saaabes».
Afortunadamente somos gente de recursos y conseguimos una cita urgente con un medico de familia y allí que fuimos con toda nuestra información sacada de guías, testimonios y páginas de la OMS, como si fuéramos a presentarnos a un examen, y le pedimos nada menos que tres vacunas «Tan poco pido tantooo, solo un poco de todoooo…». El buen hombre podría haberse fiado de nosotros, pero acertadamente no lo hizo y comprobó por sus propios medios que efectivamente se recomendaban esas tres vacunas, nos las recetó y nos fuimos de allí diciéndole que es usted el equivalente veraniego al duende que salvó la Navidad.
Lo que no nos comentó nuestro héroe es que España es un país en vías de desarrollo en el que no se encuentran las vacunas que uno necesita con la facilidad que uno espera. 14 farmacias ¡14! tuve que recorrer, vagando por las calles de Madrid, que por si no lo sabéis están a una temperatura de 38 grados, pero con una sensación térmica de horno de leña. Y en todas las farmacias me contestaban «está agotado», y yo, sudando la gota gorda y cantando «tampoco pido tantooo». Finalmente conseguimos una de las vacunas esa tarde, otra por encargo para el día siguiente y una tercera, que ahora mismo es como la última coca-cola del desierto, nos la tuvo que traer de ultramar un alma caritativa a cambio de un par de gin tonics, lo que me parece un precio muy razonable teniendo en cuenta las circunstancias. El mundo de los viajeros infrecuentes está lleno de héroes espontáneos. Desde aquí nuestro agradecimiento.
Luego la visita a un ATS macarra para que nos pusiera las dichosas vacunas:
– Qué pasa, ¿qué os vais de viaje?
– No, estamos experimentando con nuestros cuerpos, a ver si nos salen súperpoderes.
Tres días después, otra vacuna en otra clínica, y entre medias unas cuantas pastillas. Total, que ya estamos vacunados contra unas cuantas cosas que no sabemos lo que son. Espero que el esfuerzo haya valido la pena y que, por esas leyes de probabilidad, no vayamos a enfermarnos de cualquier otra cosa exótica y no prevista. Entre tanto, esperamos que de aquí al próximo viaje la medicina evolucione lo suficiente como para crear una única vacuna contra todo y ya de paso, que suministren a la población la vacuna contra el miedo a viajar, contra la necesidad de tener los viajes planificados al milímetro y el agobio por los imprevistos, contra el estrés del «hay que verlo todo» que no te deja disfrutar del viaje. Hay que vacunarse por ejemplo contra el miedo excesivo a los terroristas, las enfermedades, los accidentes, y cualquier otra cosa que aparezca en portada de los informativos, si ese miedo no te deja salir de casa. Y ya puestos hay que vacunarse contra el reparo a conocer gente distinta, a probar comidas nuevas, contra el prejuicio a otras culturas…
Qué bonito me ha quedado, pero también te digo que los propios médicos afirman que no hay mejor vacuna que haber sobrevivido a la enfermedad, así que, como todo en esta vida, parece que lo más efectivo es estar curado de espanto.
Algún súper laboratorio de honradas intenciones debe estar desarrollando la multivacuna para viajes y en breve la pondrán a la venta en El Corte Inglés. Tampoco pido tanto.

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