Se retrasa el vuelo

A veces pasa, no tanto como antes cuando el espacio aéreo estaba saturado y los pilotos y controladores acechaban en los pasillos de los aeropuertos como el lobo en el camino del bosque, pero sigue pasando. A veces, señores, los vuelos se retrasan. Hay que vivir con ello, como cuando te toca una almendra amarga dentro de la bolsa y te estropea el sabor de todas las anteriores, la posibilidad está ahí. Y qué aburrimiento, cuando miras fijamente la pantalla y no pasa nada más que los minutos. Y qué decepción cuando se acerca personal de la compañía, walkie-talkie en mano, pero solo viene a recoger un papel y se vuelve a ir sin decirte ni mú. Y qué inquietud, cuando el avión sigue sin aparecer y temes que no sea un simple retraso, sino que de repente se revele en la pantalla esa palabra tan temida que cae como una losa en el ánimo de los pasajeros:»Cancelado».

Según diversos rankings elaborados por empresas independientes, las aerolíneas españolas que antes atormentaban nuestros relojes, han escalado posiciones en los últimos años hasta encontrarse entre las más puntuales del mundo. Esto, además de la mejora en su organización -no les quitemos mérito- se debe a la infrautilización de la T4 que ya hemos comentado donde tienen su hub Iberia, Iberia Express y Air Europa.

Esto no quita que aún haya incidencias como la que está liando estos días Vueling en el aeropuerto de El Prat, o la de hace un par de viernes cuando Air Europa tuvo un día de esos de los de para qué despegar. Nosotros íbamos a París y nuestro vuelo indicaba una hora y media de retraso -que al final fueron dos, por esas complejidades del espacio/tiempo-, pero es que en las pantallas de información de la T3 aparecían hasta nueve vuelos de la compañía retrasados, la mayoría con mucha peor suerte que nosotros  (y ya sabéis que mal de muchos…). Nueva York, Mallorca, Ibiza, Tenerife Norte… No había uno que saliera a su hora. Lo cuento aquí para escarnio público de la aerolínea, porque esa noticia no apareció e los medios aunque daba de sí en las redes sociales.

En cualquier caso, en un alarde de servicio público, os recordamos los pasos a seguir si tu vuelo se retrasa:

  1. Busca un bar. La espera siempre es más amena en un bar.
  2. Si tu vuelo se retrasa más de 2 horas (4 horas en caso de vuelos de larga distancia), es probable que tengas derecho a un piscolabis. Afortunadamente ya tienes el bar localizado, así que llegarás antes de que los demás pasajeros acaben con las existencias.
  3. Si el vuelo se retrasa más de 3 horas tienes derecho a una indemnización entre 250€ y 600€ dependiendo de la distancia de tu vuelo. Éste es el punto de inflexión en el que tu retraso podría ser una alegría.
  4. En el momento en que el retraso supere el límite de tu paciencia ya puedes pedir una hoja de reclamación y rellenarla indicando claramente los datos de tu vuelo, el retraso, y la información recibida.
  5. No maltrates al personal de tierra, los retrasos nunca suelen ser culpa suya y además los auxiliares malheridos responden peor a tus preguntas. Aún así, recuerda que  la aerolínea tiene la obligación de informarte sobre los derechos con los que cuentas como pasajero.
  6. Si el retraso supera las 5 horas o finalmente se cancela, puedes tirarte de los pelos en señal de desesperación. A cambio, la compañía tiene el deber de reembolsarte el importe completo del billete o buscarte una alternativa razonable, si hay algo a estas alturas que te parezca razonable.
  7. No hagas declaraciones a la televisión. Bajo ningún concepto. Si sólo vas a tener 15 minutos de fama en tu vida no querrás gastarlos apareciendo despelucado, con ojeras y el ceño fruncido en pantalla plana en los hogares de España. Tampoco dejes que graben a tus niños tirados por el suelo comiendo los restos de unos cheetos. Solo preocuparías a los abuelos y a los servicios sociales.
  8. Como las posibilidades de reclamación dependen de muchos tecnicismos, de las causas, y del origen y llegada de los vuelos (dentro o fuera de la UE) puedes recurrir a asociaciones de consumidores o empresas que se han creado para reclamar en nombre de los viajeros.
  9. Recuerda que si las causas de tu retraso o cancelación se deben a «circunstancias extraordinarias» –y esto incluye desde un gracioso volcán islandés a los siempre simpáticos controladores franceses- olvídate de compensaciones. Pero oye, siempre puedes llorar.

¡Buen vuelo!

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