Blogs de viajes - Viajeros Infrecuentes

Uno entre tantos blogs de viajes

Hay unos 170 millones de blogs en el mundo. Blog arriba, blog abajo. De todos ellos una tercera parte son reflexiones profundas de adolescentes profundos; otro tercio se dedican a hobbies más o menos extendidos como la literatura, el cine, el deporte y vomitar sin que se note. El resto son blogs de viajes. Habréis notado que estoy dando estadísticas con la rigurosidad del Gobierno y los sindicatos.

De todos esos blogs de viajes, la gran mayoría de los que no están en inglés, están en argentino. Que no sé qué tienen los argentinos que les deben de dar el blog junto con el pasaporte (y con ese don de la palabra que alguien ha repartido geográficamente). En el grupo restante, que empieza a ser reducido, pero aún millonario, están, por este orden estimado de volumen, calidad y buen vivir: los blogs empresariales de hoteles, líneas aéreas o servicios turísticos; los blogs oficiales de las oficinas de turismo, y en lo alto del escalafón, los blogs periodísticos que rellenan contenido en periódicos y revistas online con fotos en technicolor y cinemascope. Y luego estamos los demás.

Y aun así, los demás son muchos. A estas alturas de la evolución digital hay más blogs de viajes independientes que apartamentos en la costa. En todas las costas. Seguro que habéis entrado en más de uno, y si no, es que no estáis en este mundo, o al menos no en esa generación digital, multicanal, interactiva, millennial, posmoderna y sinvergüenza.

Pero también hay que ver la otra parte: por cada 100.000 blogs que se crean al día, otros 90.000 pasan a ser inactivos por pereza bloguera, problemas de conexión o sentencias judiciales (un suponer). Y ese puñado de millones que siguen activos, en realidad tienen una audiencia potencial de miles de millones de personas en el mundo. Optimismo ante todo.

Blogs de viajes - Viajeros InfrecuentesTodo esto os lo cuento porque este blog está a punto de cumplir dos años de vida, y aunque no tiene aspiraciones de grandeza, hay que reconocerle al menos el mérito de la supervivencia. En especial si consideramos que se trata de un blog de viajes de utilidad prácticamente nula para cualquier viajero, pero que se ha instalado cómodamente en la categoría de mero entretenimiento. Como mirar a través de la ventanilla.

Sin embargo, como en todo ciclo vital, es hora de que el blog empiece a dar muestras de evolución. Que siente la cabeza, vamos. Por eso ahora veis una nueva imagen, que aunque por delante es solo ligeramente distinta a la anterior, por detrás es mucho más fea y compleja, como las neveras. Por tener, hasta tiene política de cookies, que viene a ser como los pulgares prensiles a la evolución humana. Y aún hay más cosas por venir.

Confío en que la nueva versión no afecte a los contenidos, pero sí a la navegación y al crecimiento de los viajeros infrecuentes. No cambien de canal.

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