Si vas a París, papá, cuidado con los apaches

Esto no es (solo) una canción absurda, hubo un tiempo en que los apaches atemorizaban París. Eran los dueños y señores de los barrios bajos y los cabarets de mala fama y quitaban el sueño a la burguesía que trataba de disfrutar de la Belle Époque francesa.

Tengo que confesarlo, iba a utilizar este título para hablar de los nuevos peligros de París en esta entrada, pero al toparme con el origen de la canción me di cuenta de que merecía la pena rescatarla:

Apaches fue el nombre que la prensa francesa de principios del siglo XX dio a los maleantes de los bajos fondos parisinos por asimilación con el salvajismo de los indios americanos. En un principio se trataba de “simples” bandas callejeras que merodeaban en el distrito de Belleville o los barrios de Montmartre o el Pigalle junto a los artistas bohemios y las cabareteras, pero acabó convirtiéndose en una subcultura urbana con un cierto aire de romanticismo que incluso dio nombre a la típica vestimenta de joven francés con boina, camiseta a rayas y pañuelo al cuello. También bautizó el baile apache – un remedo de tango sucio bailado en las calles y cabarets- o hasta un arma que combinaba un cañón de pistola con una navaja y un puño americano…  Eran de cuidado, los apaches.

El apelativo se extendió a otros lugares de Europa como sinónimo de bandido urbano y en ciudades como Madrid o Barcelona también se utilizó. Al mismo tiempo llegó a Europa el one step, un baile, primo lejano del foxtrot y el charlestón, traído de Estados Unidos que se popularizó en los años 20.  Fue en los años 30 españoles cuando se creó esta canción tan ‘sesuda’, interpretada a lo largo de la historia por Celia Gamez, Marujita Díaz, Laura Valenzuela y otras chicas del montón, que relata como una niña que sabe más de la cuenta, advierte a su padre del peligro parisino de los apaches, los cabarets y hasta del foiegras de pato.

Finalmente los apaches parisinos llegaron a cobrar tal relevancia que la prensa relataba cómo hasta 30.000 de ellos protagonizaron batallas campales contra la policía en el mismo centro de París. Fue el momento de ponerle fin al movimiento, y las autoridades crearon fuerzas especiales entrenadas en la lucha cuerpo a cuerpo para acabar con ellos.
Sospecho que esta canción no llegó a escucharse nunca en el Moulin Rouge, pero sorprendentemente en España sí que tuvo su éxito:

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