Arde París

París vive momentos convulsos, vale que a lo mejor no es la Revolución Francesa ni Mayo del 68, pero muy tranquilas no están las cosas. En el momento de reservar los billetes, hace tan solo unas semanas (Planificación de último momento, estilo viajeros infrecuentes), la ciudad acaparaba gran parte de los informativos por diversas razones: inundaciones, revueltas sociales, alerta por atentados… Y por si fuera poco, los hooligans llegaban a la Eurocopa.  Pero no hay mal que por bien no venga, el precio de los vuelos era una ganga teniendo en cuenta el destino, la temporada y el evento. Eso sí, nos fuimos de viaje con actitud de reporteros de guerra y esto es lo que encontramos:

En los bulevares de París pudimos comprobar los estragos que han causado las manifestaciones contra la reforma laboral de Hollande. En algunas calles no había una marquesina entera, y tampoco se han salvado los escaparates de las tiendas ni mucho menos los bancos, en los que aún permanecen pintadas que no entendíamos pero que tenían pinta de ser insultos muy poéticos, como todo en francés.

Plaza de la República, París
Plaza de la República, París

La mayor expresión de descontento la encontramos en la Plaza de la República que tradicionalmente ha sido el lugar de concentración y manifestación de la izquierda y donde recientemente se ha centralizado el movimiento La noche en pie, que viene a ser el 15M francés, pero más poético (¿no os lo decía?). En el pedestal del emblemático monumento las pintadas y pancartas políticas se mezclan aún con velas y lazos negros en símbolo de duelo por las víctimas de los atentados del pasado año.

Francia sigue en alerta máxima por riesgo de atentado terrorista, y la masacre de Orlando y el asesinato de dos gendarmes hace tan solo unos días, solo acrecientan la inquietud. Aunque debo reconocer que me sorprendió la comodidad con la que entramos y salimos del aeropuerto (imaginaba unos controles nivel Israel), en las calles la sensación es que la cantidad de agentes de policía, gendarmes y militares es en muchos lugares superior a la de los turistas. No hay monumento que no tenga vigilado su perímetro por señores con metralleta y en todos los accesos se revisan las mochilas de los visitantes. En el Campo de Marte y la Torre Eiffel el control incluye un cacheo exhaustivo, pero es que allí tiene lugar uno de los principales escenarios de la Eurocopa, la fan zone, donde se concentran los seguidores de los equipos para ver a su selección jugar en una pantalla gigantesca frente a la torre, un marco incomparable solo si tu equipo es el que gana.

Y sí, lo que abunda en la ciudad son personas ataviadas con camisetas, bufandas, pelucas y sombreros con los colores de su equipo. Recorren París incansables durante todo el día hasta el momento en que juegue su selección, siempre bajo la atenta mirada de los cuerpos de seguridad que vigilan la posibilidad de que esos alegres seguidores puedan convertirse por obra de una poción alcohólica, en monstruosos vándalos callejeros.

Entre tanto los Erasmus contemplan el Sena esperando que baje el nivel de las aguas y vuelvan a quedar al descubierto esos paseos ribereños tan apropiados para una aventura parisina o un buen botellón, según la suerte de cada uno.

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