Literatura de viajes

De qué va la literatura de viajes

En cierta ocasión entré en una de esas superlibrerías que poseen más libros en sus estanterías que todo el sistema escolar español, y que sobreviven en la era digital como dinosaurios que devoran a sus congéneres más pequeños. Abrumado por la abundancia, se me ocurrió preguntar si tenían una sección de literatura de viajes (por enredar). El amable dependiente, sin perder en ningún momento la sonrisa, me condujo diligente hasta una pared repleta de guías de viaje: Panamá, Japón, Londres, Lonely Planet, El País Aguilar, Repsol…

—No es lo que buscaba —dije yo tímidamente, pero él no perdió la sonrisa ni la buena disposición.

—Es un poco lío porque las ciudades están mezcladas con los países, así que si quieres una guía de París tenemos que buscar en la F de Francia.

—Ya…

No era culpa del muchacho no saber que la literatura de viajes es, o fue, o puede ser, un género en sí mismo que merece su rinconcito entre los recetarios de cocina y los manuales de autoayuda. El propio Homero tampoco lo tenía muy claro cuando escribió la Odisea y lo llamó Epopeya sin saber que su personaje, Ulises, sería uno de los primeros protagonistas de la literatura de viajes de la historia. Le pasaba tres cuartos de lo mismo a Virgilio con la Eneida o a aquel señor que escribió el viaje de Jasón y los Argonautas.

¿Qué es la literatura de viajes?

Un libro de viajes relata, como puede parecer obvio, un trayecto desde un lugar a otro, pero puede incluso pasar olímpicamente del trayecto para contar las vivencias e impresiones de un personaje -un viajero- fuera de su lugar habitual.

La evolución de la literatura de viajes la han marcado los descubrimientos de nuevos lugares. Cuando el Mediterráneo se quedó pequeño y ya parecía bastante trillado como para contar algo más sobre él, los escritores-viajeros europeos se embarcaron en expediciones hacia oriente cada vez más lejanas, y cuanto más lejano era el oriente, más exótica e interesante era su narración. Turquía, Persia, India… la ruta de la seda llegaba hasta China y hasta allí llegó Marco Polo y volvió contando tantas maravillas que no le creían ni en su casa.

Años más tarde lo asombroso se encontraba en los viajes hacia occidente y fueron Hernán Cortés o Bartolomé de las Casas los que se sumaron a la Literatura de Viajes con el sobrenombre de Crónicas de Indias para relatar a sus paisanos cómo era el nuevo mundo, que era tan diferente a lo conocido que ni siquiera eran las Indias.

En el siglo XIX, cuando parecía que todo llevaba tiempo descubierto, la literatura de viajes sirvió para dar bombo a los últimos grandes hallazgos y expediciones: Los misterios de Egipto, las ciudades perdidas de Petra y Machu Picchu o la búsqueda de las fuentes del Nilo del Doctor Livingstone (supongo). Pero también sirvió de excusa para dar un nuevo enfoque a la novela costumbrista: el viajero que llega para contar desde fuera los usos y costumbres sociales de un país o región.

La literatura de viajes hoy

En el siglo XX hizo explosión el turismo y el mundo se llenó de viajeros y guías turísticas que devoraron el espacio de la literatura de viajes en las librerías. Pero no por ello desapareció el género, es solo que ahora la acción y los personajes predominan sobre la descripción. Ya no interesa tanto contar cómo es América o China sino lo que les sucede allí a los protagonistas de ese viaje. Y sí, siguen teniendo su rincón en algunas librerías, aunque ni los dependientes sepan dónde está. Ya en el siglo XXI, llegará el momento en que los entendidos tengan que dirimir qué parte de lo que se cuenta en los blogs de viajes puede considerarse género literario.

En este blog, de vez en cuando, incluimos reseñas de algunos libros ambientados en distintos destinos porque creemos que los viajes y la literatura resultan más interesantes si se combinan. Pero si de verdad os interesa la narrativa de viajes propiamente dicha, podéis encontrar más información y mejores recomendaciones en algunos blogs especializados como estos:

Literaturadeviajes

Viajesdelibro

LeeryViajar

Y si lo que os interesan son historias de viajeros infrecuentes, esperad a que en breve haga, con todo el descaro, mi primera incursión en la narrativa de viajes, o de viajeros, o qué sé yo. Ya os lo contaré.

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