Preparativos de viaje

El próximo viaje puede ser un punto de inflexión en nuestra carrera turística porque por una vez nos lo estamos preparando. Tampoco es para llevarse las manos a la cabeza, pero oye, nos hemos comprado una guía y la hemos abierto antes de subir al avión.

Por si fuera poco hemos llevado a cabo un sondeo a pie de barra -como los de metroscopia pero en riguroso- para consultar entre nuestros amigos y conocidos cuáles son los puntos clave, lo que no debemos perdernos, y milagrosamente todo el mundo coincide. Cómo me gusta el consenso, si este país tuviera viajeros en lugar de políticos a lo mejor ya teníamos gobierno. Con estás herramientas hemos esbozado un itinerario. Bueno, de momento solo la mitad. Hay muchas posibilidades de que la otra mitad del viaje la acabe definiendo la caza de pokemons, campo a través.

Pero ahí no queda la cosa. Aprovechando que han abierto más tiendas de Decathlon City en la city, nos hemos puesto a comprar como si fuéramos mochileros profesionales en lugar de viajeros infrecuentes, y además de pulseras que repelen mosquitos y calcetines que caminan solos, hemos comprado el elemento básico: la mochila. Pero no una de ésas que me ha valido para ir un día a la playa o cuatro a París, no, una mochila de verdad, de las que se compran valorando su capacidad en litros -hasta ahora todo lo que comprábamos por litros nos lo llevábamos ingerido-, de las que tienen multitud de cremalleras, enganches y bolsillos, que no sabes si llevas encima una mochila o un taller de costura.

Y aunque parece que la mochila ya podría viajar por sí sola de lo estupenda que es, nos hemos propuesto llenarla, a ser posible de cosas útiles y ligeras. Que las mochilas están muy bien, pero en cuanto nos quitan las ruedas al equipaje todo es sufrir.

Además de la ropa, calculada para un determinado número de lavados a lo largo del viaje, nos han recomendado llevar un botiquín básico. Hasta ahora mi botiquín básico para viajes se reducía a una aspirina para el vuelo de ida y otra para el de vuelta. No para calmar ningún malestar en concreto sino para combatir el -miedo al- síndrome de la clase turista. Ahora resulta que hay que llevar tantas cosas que me pregunto para qué nos hemos vacunado. Total, que hemos comprado un poquito de todo (maldita canción del Corte Inglés) y además doble ración de repelente: Siempre he tenido una relación complicada con los mosquitos, no entienden que no es no.

En fin, que si sobrevivimos a los preparativos, ya os contaremos qué tal sale el viaje en sí.

1 comentario en “Preparativos de viaje

Deja un comentario