La isla de La Palma es una de las más altas del mundo… Podríamos dejarlo así, tal cual, como si fuéramos periodistas. Solo que como bien saben los científicos, todo es relativo, y se trata de la segunda (o tercera, se me dan mal las matemáticas) isla más alta en relación a su superficie. En una extensión de solo 708 km2 se llega a una cima de picos cercanos a los 2500 metros de altura. Eso significa que en La Palma hay muchas cuestas, vamos, que todo es subida. Vista desde lejos parecería que la isla entera es una ladera que va desde la orilla del mar hasta la cima, o como dicen aquí «la cumbre», porque en palmero todo es más poético.

La cumbre es el Roque de los Muchachos, a 2.426 metros, y en sus alrededores hay muchos científicos de todas partes del mundo que saben de relatividad y de alturas, porque se dedican a observar las estrellas desde los numerosos observatorios que aprovechan la singularidad del cielo palmero. El principal es el Gran Tecan, o Gran Telescopio de Canarias, que es el más grande del mundo (Relativamente: es el más grande del tipo «óptico»), y que permite visitas para conocer su funcionamiento. Pero el principal atractivo, durante el día, no está en mirar hacia arriba, sino hacia abajo, desde cualquiera de los miradores que bordean el Parque Nacional.
La excursión hasta allí es de práctica obligada para el visitante, pero requiere algunas condiciones (vamos a exagerar): no sufrir mareos para poder realizar el trayecto de dos horas en coche por sinuosas curvas entre pinares; estar en buenas condiciones físicas para resistir la falta de oxígeno; ir abrigado y preparado para el shock de pasar de los veintipicos grados en la costa, al viento y temperaturas heladas de la cima; y, sobre todo, no padecer vértigo para poder maravillarse de los desfiladeros que descienden hasta el fondo de la Caldera de Taburiente, con un desnivel de casi 2.000 metros.
En La Palma siempre hace buen tiempo

Es probable que entre el fondo y tú se interponga el característico mar de nubes de La Palma, pero eso solo da más irrealidad al paisaje. En La Palma siempre hace buen tiempo… Y esto también es relativo. Siempre hace buen tiempo, solo que no al mismo tiempo en toda la isla. Si La Palma es la isla más verde de Canarias es porque hay lluvia «frecuente» (dentro de lo que el término frecuente puede significar en Canarias, que todo es relativo), pero aquí la lluvia es horizontal, provocada por esos famosos mares de nubes que chocan contra las paredes montañosas en uno u otro lado de la isla y dejan escurrir el agua creando mantos de vegetación.
La ventaja es que el Roque siempre está por encima de esas nubes, y en el resto de la isla tampoco hay que preocuparse: si uno se encuentra con la niebla, que por supuesto en poético palmero se dice «bruma», solo hay que esperar un poco, o avanzar hasta el siguiente recodo, barranco, montaña o saliente, para encontrar el sol. Si eso no funciona, basta atravesar el conocido como «túnel del tiempo», que permite cruzar del Este al Oeste de la isla a través de las montañas, y convertir la niebla en un sol radiante.

Atravesando ese túnel, encontramos otro de los miradores hacia La Caldera de Taburiente en «La Cumbrecita», llamada así en su relativa pequeñez de «apenas» 1.287 metros de altura. Desde aquí se ven imágenes como ésta, en la que si queréis apreciar las dimensiones reales, tenéis que entender que cada puntito verde que se ve en las paredes del fondo, son pinos que alcanzan unas diez veces la altura de una persona.
Si os cuesta relativizar y queréis verlo todo de cerca, siempre podéis iniciar desde aquí una caminata de 13 duros kilómetros entre barrancos para llegar al fondo. Las cosas son menos relativas cuando se viene a verlas en vivo.

Debe estar conectado para enviar un comentario.