Crímenes en Florencia

Algo tendrá está ciudad que a pesar de su elegancia y su belleza, su cultura y su arte, es al mismo tiempo escenario de horribles crímenes reales e imaginarios. El gusto está en los contrastes, que dicen en la alta cocina, y así se describe en el primero de los libros que traigo:

En Florencia, lo sublime y lo terrible se dan la mano: las Hogueras de las Vanidades de Savonarola y El nacimiento de Venus de Botticelli; los cuadernos de Leonardo Da Vinci y El príncipe de Nicolás Maquiavelo; el Infierno de Dante y el Decameron de Boccaccio.

El Monstruo de Florencia

Buscando novelas sobre Florencia, me encontré con el nombre de Douglas Preston, al que conocía de aquellas obras de suspense que escribió junto a Lincoln Child y que se convirtieron en best sellers en los 90, El Ídolo Perdido y El Relicario. Aquellos libros los leí con intensidad, lo reconozco, eran de esos que te quedas despierto hasta las tantas para saber qué pasa con el monstruo asesino de turno. Por eso me pareció buena idea leer algo similar y al tiempo alternativo a tantos libros eruditos sobre historia del arte en Florencia.

Éstas eran mis únicas referencias sobre esta obra, ni siquiera leí una sinopsis. Por eso, al empezar a leer, me pareció extraño que el autor hablara de sí mismo y su co-escritor como personajes involucrados en la investigación del caso del Monstruo de Florencia. A medida que avanzaba en la lectura me dio la impresión de que la cantidad de personajes y los detalles de esta enrevesada historia podrían significar que se trataba de un caso real. Y efectivamente, luego supe que el Mostro di Firenze es el nombre utilizado por los medios de comunicación italianos para referirse al caso de ocho asesinatos dobles ocurridos entre 1968 y 1985 en los alrededores de Florencia.

A pesar de lo complicado del caso, el relato de la investigación periodística llevada a cabo se hace ameno gracias a la forma de novelar del autor. Pero aunque sí se describen algunos lugares de la ciudad, estos no son precisamente los escenarios más turísticos, por lo que el libro no sirve realmente como una guía literaria de Florencia. Lo que sí hace es contar la historia de la ciudad y su relación con la violencia, y lo ejemplifica en este fragmento que ilustra, además, la imagen de cabecera de este post:

La piazza della Signoria, la plaza mayor, contiene una exposición al aire libre […] que es una galería de los horrores, un exhibición pública de asesinatos, violaciones y mutilaciones sin parangón en otra ciudad del mundo.

Hannibal

Otra saga que leí con avidez hace tiempo fue la de El Silencio de los Corderos y sus secuelas, y dice el mismo Douglas Preston en su libro que Thomas Harris se basó en los crímenes del Monstruo de Florencia para crear su célebre personaje del Doctor Lecter. Hasta se le vio en los juicios del caso tomando notas. De hecho en esta novela, llamada simplemente Hannibal, el caníbal se esconde en Florencia trabajando como conservador de la biblioteca de un palacio florentino. Otros personajes como el inspector de policía que le persigue, así como tramas utilizadas por la policía y teorías del caso, sirvieron de inspiración al libro.

En las escenas que transcurren en esta ciudad se pueden reconocer, además del Palazzo Capponi, otros lugares emblemáticos como la Galería Uffizi, la Piazza della Signoria o el Palacio Vecchio.

Inferno

Y puestos a confesar aprecio por los best sellers de suspense diré que sí, que también me gustó Inferno de Dan Brown. Es la típica novela de conspiraciones, persecuciones y misterios a resolver, pero escrita con esa magia del marketing editorial que te impide dejar de leer un capítulo tras otro.

La historia comienza con una persecución “Por la orilla del río Arno, avanzo con dificultad, casi sin aliento… tuerzo a la izquierda por la via dei Castellani y enfilo hacia el norte, escondido bajo las sombras de los Uffizi”

Y poco después es el profesor Robert Langdon, protagonista de varias novelas de Brown, el que huye de no se sabe muy bien qué por las calles de Florencia, recorriendo también los lugares más reconocibles de la ciudad como el Palazzo Vecchio, el pasadizo Vasari, el Ponte Vecchio, etc. El autor aprovecha además la profesión de historiador del protagonista para dejar caer información interesante sobre la ciudad, los artistas que la habitaron y sus obras, en especial la Divina Comedia de Dante.

Esta novela se desarrolla también en otras ciudades tanto o más emblemáticas que ésta, pero para evitar desvelar nada del argumento, lo dejaré en Florencia.

Hay que ver, cuánto crimen inspirado por tanto arte.

 

 

 

 

 

 

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