¿A dónde nos llevan los Goya?

Es época de ponerse cinematográfico y viajar a través de la pantalla. El próximo sábado se celebra la Gala de Los Goya, y más de uno puede aprovechar para ver las películas que se le han quedado por el camino y, por qué no, inspirar su próximo viaje a los lugares en que se desarrollan. Sin embargo, si os dejáis guiar por las favoritas de este año, no hay muchas probabilidades de que salgáis de Madrid.

Madrid y los Goya

En un país tan diverso y con tantos parajes “de cine” al final los escenarios parecen reducirse a las calles madrileñas. Para que digan que ser la capital no tiene beneficios. Sin embargo, hay ocasiones en las que Madrid juega un mero papel de decorado de “ciudad indeterminada”, y otros en los que la localización juega un papel importante en la trama.

Escena de Que Dios nos perdone en la Puerta del Sol
Escena de Que Dios nos perdone

Esto último ocurre sin duda en Que Dios nos perdone, el impactante thriller de Sorogoyen, que recorre las calles y barrios del centro de Madrid entre crímenes, persecuciones e interrogatorios. No es un Madrid cualquiera, sino el de aquel caluroso y multitudinario verano del 15M y la visita de Benedicto XVI.

Los barrios, desde Salamanca a Lavapies; rincones como La Plaza de La Luna o la Calle Arenal; y una persecución memorable desde la Calle Mayor a la Puerta del Sol, son algunos de los escenarios madrileños que podemos identificar. Hay que recordar que el director ya retrató las calles de Madrid durante el paseo nocturno que configuraba la primera parte de Stockholm, su anterior y muy recomendable película.

 

Rodaje de Tarde para la ira en Madrid
Arévalo y De la Torre rodando en Madrid

El otro thriller callejero nominado al Goya a mejor película es Tarde para la ira, que en este caso, y salvo algunas escenas de pueblo rodadas en Segovia, utiliza como escenario el Madrid de barrio. En concreto de barrio del sur, fuera de la M-30, que en Madrid es como una frontera. Raúl Arévalo se fue a rodar a Usera, Vallecas y Móstoles, para conseguir las calles, los bares y los ambientes que necesitaba para esta historia que el mismo describe como “sucia”.

En una de las típicas corralas de vecinos de ese sur de Madrid, y en la nocturnidad de sus parques, tiene también lugar la trama de La Puerta Abierta que ha otorgado a Carmen Machi y Terele Pávez dos nominaciones por sus brillantes interpretaciones de prostitutas, madre e hija y muy mal avenidas.

Hasta Paco León se trasladó a la capital para rodar su tercera película, Kiki, el amor se hace, aunque como él mismo explica “no es la historia de gente madrileña, sino de gente que vive en Madrid, y de perfiles sociales muy diferentes: “lo mismo vemos a unos hippies en Lavapiés, a unos pijos en Serrano o a unos modernos en Malasaña”. Pero tal vez no hay nada más madrileño que recrear las castizas fiestas de La Paloma.

España de norte a sur

El Madrid de Almodóvar necesita una entrada en exclusiva para poder detallar la cantidad de escenarios que muestra en sus películas. Sin embargo, en el caso de Julieta, nominada a siete Goyas, el director se ha puesto viajero y la trama viaja del presente al pasado y del norte al sur. 

Fotograma de Julieta
Imagen de Julieta en los Pirineos

Almodóvar retrata escenarios de A Coruña, donde la protagonista vive su historia de amor, como la Plaza O’Pedregal en Ares, y la cercana Playa de Mugardos. De Sevilla, nos muestra el origen familiar de Julieta en Sanlúcar la Mayor. Y de vuelta al norte vemos unas magníficas vistas del Pirineo Aragonés en Peña Fontañesa y las carreteras de Panticosa.

Pero Madrid, por supuesto, vuelve a estar presente: Emma Suárez vive en la céntrica calle de Fernando VI, en la zona de Alonso Martínez, y en sus paseos atisbamos Malasaña, los Cines Princesa en la conocida como Plaza de los Cubos, o el barrio de Chamberí donde se encuentra, muy al principio de la película, con Michelle Jenner, David Delfín y Bimba Bosé.

Rodaje de Los últimos de Filipinas en Gran Canaria
Iglesia de Santa Lucía de Tirajana

Mucho más lejos, el equipo de producción de Los Últimos de Filipinas rodó las escenas de selva en Guinea Ecuatorial, pero luego aprovecharon los escenarios tropicales y coloniales -y las subvenciones del Gobierno de Canarias- para recrear el archipiélago asiático entre Tenerife y Gran Canaria, especialmente en el municipio de Santa Lucía cuya iglesia sirvió para recrear el histórico Sitio de Baler.

 

También la historia de El Olivo de Icíar Bollaín, tenía que rodarse en un lugar específico, en este caso en la localidad de Sant Mateu y en la comarca del Baix Maestrat en Castellón.

Las más internacionales

Eduard Fernández junto al Sena en El Hombre de las mil caras
Eduard Fernández junto al Sena

El hombre de las mil caras, una de las favoritas para acumular unos cuantos Goya, también se rodó en su mayor parte en Madrid, pero de la ciudad apenas vemos algo de su lado oficial y rico donde se mueven los protagonistas, puesto que el resto de escenarios son simulaciones de Singapur, Polonia o Ginebra.

Todo esto antes de que Alberto Rodríguez se llevara el rodaje a la muy cinematográfica París, para mostrarnos los movimientos de Luis Roldán y Francisco Paesa en lugares tan emblemáticos como Notre Dame, el Louvre, el edificio de la bolsa, Montmartre y las orillas del Sena.

 

Escena de Un monstruo viene a verme
Escena de Un monstruo viene a verme

Y por supuesto, la gran excepción es Un Monstruo viene a verme. La película con más nominaciones a los Goya, y la más taquillera de 2016, fue rodada en Inglaterra, donde se desarrolla la historia y el relato en que se basa. Sus exteriores se ubicaron en Manchester, Preston, y Lancashire, y el proverbial mal tiempo ingles sirvió para crear los efectos tormentosos de la película.

Aunque las escenas de interior se rodaron en un estudio de Terrassa, las casas del niño protagonista y su abuela, Sigourney Weaver, se decoraron con muebles y objetos traídos de los mercadillos londinenses para recrear a la perfección la decoración británica.

Os sabe a poco ¿verdad? Pues siempre podéis echar mano de las películas de Colombia, Venezuela, Argentina y Mexico que compiten por el Goya a mejor película Iberoamericana.

 

 

 

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