A lo mejor a vosotros también os pasa, sobre todo ahora, en la época de Instagram, en la que fotografiamos compulsivamente todo lo que comemos y lo que bebemos, como si estuviéramos ilustrando la Guía Michelín, pero yo hace mucho tiempo que vengo observando, al revisar las fotos de los viajes, que sufro una cierta necesidad de inmortalizar ese momento en el que das por conquistado un destino turístico: Cuando te sientas en una terraza o frente a una ventana, respiras hondo y das un sorbo a una cerveza mientras observas un paisaje característico o un monumento emblemático. Al cabo de los años me he encontrado tantas fotos similares en mis álbumes que ya he bromeado alguna vez con la posibilidad de crear una sección dedicada a ellas. Pues aquí está.
La última vez, en Segovia, mientras calculaba el ángulo de esta foto en un ventanal del Mesón de Cándido con vistas al milenario acueducto.


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